¡Buenos días!
Hoy vamos a comentar el interesante artículo de Alejandro
Barranquero “Comunicación alternativa y comunicación para el cambio social
democrático: sujetos y objetos invisibles en la enseñanza de las teorías de la
comunicación”. Para ello, profundizaremos un poco más sobre los conceptos de comunicación alternativa y comunicación para el desarrollo o para el
cambio social, ambos íntimamente ligados.
Puede
decirse que los primeros programas de comunicación
para el desarrollo nacieron en USA y Latinoamerica, y comenzaron a
extenderse por el resto del mundo a finales de los años 40. Esta subdisciplina
comunicacional, de carácter intrínsicamente controvertido, es un saber aplicado
que se focaliza en el estudio del “vínculo histórico, teórico y procedimental
entre los procesos comunicativos y la mejora de las condiciones humanas”
(artículo Fuentes). Más allá de ello, diseña, ejecuta y evalúa planes de
estrategias de cambio en los ámbitos social, individual y medioambienta.
La comunicación alternativa, en cambio, se
refiere a todo modo de discurso presente en la esfera pública no
perteneciente a la esfera “burguesa”.
Dichos discursos se cosntruyen en ámbitos tolerantes que escuchan por igual a
personas de toda raza, género o religión. Lo que se preocura es que se de
cabida a todas las opiniones que habitualmente quedan fuera del binomio de
intereses estatal-comercial propio de la burguesía. Y, seguidamente, se
investiga, teoriza y plantea estrategias a partir de todas estas aportaciones
de comunicación participativa.
Por
tanto, algunas de las cosas que tienen en común ambos conceptos son la
orientación crítica y el compromiso con una praxis transformadora, las
metodologías participativas y localizadas, la interdesciplinidad, la
hibridación tecnológica y perspectica cultural, la crítica de los modelos
edicativos imperantes y, last but not
least… La invisibilización académica
de la comunicación alternativa y de la comunicación para el cambio.
Precisamente
sobre este último punto Barranquero expone un pequeño estudio exploratorio que
se realizó en 2009 a partir de las respuestas de 20 profesores de distintas
universidades españolas. La finalidad era obtener más datos “acerca del
conocimiento, percepción y destrezas en comunicación alternativa y para el
desarrollo del profesorado universitario español en teoría de la comunicación.”
(punto quinto, pág. 13 del artículo)
Según
sus datos, la mitad (10) de los profesores reconoció incluir el tema en
cuestión en sus cursos, mientras que la otra mitad (10) no lo hizo, alegando
mayoritatiamente razones de tiempo (5) o enfoque del curso (5).
Os
copio aquí solo uno de los cuadros en los que se resumen las respuestas a cada
pregunta, ya que me parece muy interesante. Refleja las distintas definiciones
que cada uno de los 20 profesores tiene acerca del concepto de Comunicación
Alternativa:
Me
llama la atención que algunos profesores de teorías de la comunicación no se
vean capaces de responder o no conozcan el concepto (un total de 6 entre ambas
categorías). Con respecto a las
definiciones que se manejan, el autor considera que la mayoría de ellas se
adecúan en general a las líneas del planteamiento teórico que sigue este
trabajo. Únicamente considera errónea la conceptualización que relaciona
comunicación alternativa con precariedad.
Finalmente,
me gustaría acabar con la citación con que este artículo empieza:
“La
comunicación alternativa es un instrumento de la lucha popular contra el poder,
de ahí que una de las diferencias fundamentales entre la teoría de la comunicación
alternativa y la teoría de la comunicación dominante deba encontrarse en el área
de la teoría del emisor y en las condiciones de producción del significado”
(Moragas Spà, en Vidal Beneyto, 1979, p. 78).
Este
es el artículo en el cual está basada enteramente la entrada de hoy:
Bárbara Stanelli Peironcely

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