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miércoles, 5 de junio de 2013

Comunicación alternativa

¡Buenos días! 
Hoy vamos a comentar el interesante artículo de Alejandro Barranquero “Comunicación alternativa y comunicación para el cambio social democrático: sujetos y objetos invisibles en la enseñanza de las teorías de la comunicación”. Para ello, profundizaremos un poco más sobre los conceptos de comunicación alternativa y comunicación para el desarrollo o para el cambio social, ambos íntimamente ligados.

Puede decirse que los primeros programas de comunicación para el desarrollo nacieron en USA y Latinoamerica, y comenzaron a extenderse por el resto del mundo a finales de los años 40. Esta subdisciplina comunicacional, de carácter intrínsicamente controvertido, es un saber aplicado que se focaliza en el estudio del “vínculo histórico, teórico y procedimental entre los procesos comunicativos y la mejora de las condiciones humanas” (artículo Fuentes). Más allá de ello, diseña, ejecuta y evalúa planes de estrategias de cambio en los ámbitos social, individual y medioambienta.

La comunicación alternativa, en cambio, se refiere a todo modo de discurso presente en la esfera pública no perteneciente  a la esfera “burguesa”. Dichos discursos se cosntruyen en ámbitos tolerantes que escuchan por igual a personas de toda raza, género o religión. Lo que se preocura es que se de cabida a todas las opiniones que habitualmente quedan fuera del binomio de intereses estatal-comercial propio de la burguesía. Y, seguidamente, se investiga, teoriza y plantea estrategias a partir de todas estas aportaciones de comunicación participativa.

Por tanto, algunas de las cosas que tienen en común ambos conceptos son la orientación crítica y el compromiso con una praxis transformadora, las metodologías participativas y localizadas, la interdesciplinidad, la hibridación tecnológica y perspectica cultural, la crítica de los modelos edicativos imperantes y, last but not least… La invisibilización académica de la comunicación alternativa y de la comunicación para el cambio.

Precisamente sobre este último punto Barranquero expone un pequeño estudio exploratorio que se realizó en 2009 a partir de las respuestas de 20 profesores de distintas universidades españolas. La finalidad era obtener más datos “acerca del conocimiento, percepción y destrezas en comunicación alternativa y para el desarrollo del profesorado universitario español en teoría de la comunicación.” (punto quinto, pág. 13 del artículo)

Según sus datos, la mitad (10) de los profesores reconoció incluir el tema en cuestión en sus cursos, mientras que la otra mitad (10) no lo hizo, alegando mayoritatiamente razones de tiempo (5) o enfoque del curso (5).

Os copio aquí solo uno de los cuadros en los que se resumen las respuestas a cada pregunta, ya que me parece muy interesante. Refleja las distintas definiciones que cada uno de los 20 profesores tiene acerca del concepto de Comunicación Alternativa:



Me llama la atención que algunos profesores de teorías de la comunicación no se vean capaces de responder o no conozcan el concepto (un total de 6 entre ambas categorías).  Con respecto a las definiciones que se manejan, el autor considera que la mayoría de ellas se adecúan en general a las líneas del planteamiento teórico que sigue este trabajo. Únicamente considera errónea la conceptualización que relaciona comunicación alternativa con precariedad.

Finalmente, me gustaría acabar con la citación con que este artículo empieza:
“La comunicación alternativa es un instrumento de la lucha popular contra el poder, de ahí que una de las diferencias fundamentales entre la teoría de la comunicación alternativa y la teoría de la comunicación dominante deba encontrarse en el área de la teoría del emisor y en las condiciones de producción del significado” (Moragas Spà, en Vidal Beneyto, 1979, p. 78).

Este es el artículo en el cual está basada enteramente la entrada de hoy:


Bárbara Stanelli Peironcely

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