Páginas

viernes, 17 de mayo de 2013

'Antes de empezar con metodologías participativas' de Loli Hernández



Este artículo se basa principalmente en el planteamiento de problemas sociales y su metodología para resolverlos, aunque, primeramente, me gustaría definir el término “metodologías participativas” que se podría comprender como un conjunto de métodos que tienen en cuenta el diferente trasfondo cultural y social de cada uno de los implicados sin subordinar a ninguno de ellos. La principal función de las metodologías participativas es resolver un conflicto social de tal manera que se tengan en cuenta a los diferentes implicados y se traten a todos de manera igual.

Me ha parecido muy interesante el planteamiento de la autora, que determina que todos los problemas están sesgados y tienen una razón de ser. Por tanto la mayoría de problemas que nos rodean no están vistos desde una manera objetiva, sino que están condicionados por unos intereses tanto explícitos como implícitos. Esto también implica que depende de cómo definamos el problema así encontraremos la solución.

Como creo que la materia del artículo es bastante densa y compleja,  me voy a centrar básicamente en la primera parte de éste que trata la definición de los problemas y los distintos modelos que podemos utilizar para  acercarnos y detallar la solución. Utilizaré un ejemplo para guiarnos durante todo el proceso: 

El primer paso es definir el problema, como la autora detalla hay diferentes maneras de definir un problema , por eso mismo yo utilizaré dos : “Las mujeres no ocupan posiciones directivas en las empresas", en esta definición del problema podemos apreciar una tendencia a culpabilizar al grupo discriminado, en este caso a la mujer. El principal interés de promover esta definición puede ser un método para mantener el sistema cultural patriarcal machista del que se ha sostenido y se sostiene la sociedad actual. La segunda manera de definir el problema es “Las empresas no están preparadas para que las mujeres entren en el mundo directivo”, donde en este caso no culpabilizaríamos a la mujer si no al sistema capitalista y a la construcción actual de las empresas. La forma en la que definimos el problema influirá en búsqueda de la solución.

A continuación se detalla con más profundidad el problema: recientemente la mujer se ha incorporado en el mundo laboral pero ésta no goza de los mismos privilegios que los hombres.  Muchas veces no perciben la misma retribución por el trabajo realizado y nos encontramos en una situación de 'glass ceiling', es decir, que hay un momento en el cual la mujer no puede ocupar puestos de más importancia, surge un muro invisible que no permite a la mujer avanzar a nivel laboral. Muchas empresas, para dar esa sensación de igualdad lo que hacen es el llamado 'Tokenism', me explico, colocan a una mujer en la cumbre de la empresa, en el mando directivo, como tapadera, simplemente para proporcionar la sensación de igualdad de género.

Una vez detallado el problema, podemos aplicar tres modelos diferentes de solución: el modelo adaptativo, el educativo y el transformador.

  • ·     Modelo adaptativo: se basa en no cuestionarse el sistema actual, sino adaptarnos a la situación que nos viene dada. En este caso, si el sistema capitalista está basado en una sociedad machista, las mujeres deberían adaptarse a estas circunstancias. La prioridad de este modelo es mantener el sistema y esperar que las minorías y grupos en exclusión social se adapten a éste.
  • ·      Modelo educativo: este modelo se basa en la dignidad visto desde el punto de vista del grupo no discriminado. Enseñar al grupo excluido desde nuestro punto de vista como se deben comportar. Aplicando este modelo al problema de la mujer, podríamos concluir que la solución de éste, sería que la mujer tuviera los mismos valores que el hombre y que se comportara como tal. Aunque uno de los mayores problemas de las directivas es que no encajan en las redes de amistades entre los altos ejecutivos. Como todos sabemos, las relaciones se basan en poder y muchas veces este se gana según las influencias las cuales uno tenga y las amistades entre la gente de la cumbre de una empresa.  Si la mayoría de actividades están hechas para hombres como beber, jugar al golf, locales de alterne… la mujer queda directamente excluida de ésta y su red de amistades se ve reducida. De ese modo, desde el punto de vista del modelo educativo, la solución sería comportarse como un hombre.
  • ·      Modelo transformador: en este caso no hay minorías ni mayorías, sino que todos estamos en un mismo barco. La solución se basa en cambiar las relaciones de poder existentes y en no solucionar el problema desde un punto de vista externo sino intentar promover el pensamiento independiente desde el punto de vista del grupo excluido. En el ejemplo propuesto, la solución sería mirar los problemas desde el punto de vista de la mujer y promover un cambio en las estructuras de poder dentro de la empresa. Es decir, una transformación empresarial para que la mujer disponga de un lugar propio donde no se sienta excluida dentro de la dirección de éstas.


El modelo que proponen las metodologías participativas es el modelo transformador, ya que de ese modo indagas en el interior de todos los implicados y te permite tratarlos de tú a tú, sin enseñarles desde un punto de vista externo como se deben comportar. Personalmente, creo que el obstáculo que plantea este modelo es la dificultad para transformar a un sistema entero, además, hay que tener en cuenta que los intereses para transformar el sistemas son muchos más bajos que no simplemente modificar al grupo excluido sin tener en cuenta sus propios valores.

Espero que este post os haya aclarado un poco que son las metodologías participativas y como éstas se pueden utilizar en diferentes problemáticas sociales.

Eva Ruiz Hernández

Fuentes
Hernández, L (2010) Antes de empezar con metodologías participativas
Daft L.D, Murphy J. & Willmott H. (2010) Organization theory and design

jueves, 16 de mayo de 2013

Innovación social

¡Hola chicos! Hoy me gustaría introducir un nuevo término que no había escuchado hasta leer los apuntes de esta semana y me parece muy interesante: Innovación Social.

¿Vosotros tampoco sabéis exactamente a qué se refiere? Existen muchas más webs y blogs de los que os podéis imaginar que hablan sobre el tema. CTIC, por ejemplo, lo define como “el aprovechamiento de nuevas ideas que satisfacen objetivos sociales y que afectan positivamente al mayor número de personas”. Sinnple.es va más allá explicando que “Innovación social” es un término rico en significados y de conocimientos transversales, ya que “abarca muchísimos conceptos: nuevos productos para mercados sociales, tecnologías asistivas, mejoras en servicios públicos, nuevos métodos educativos, etc.”  Además, el concepto suele enfocarse no como una “idea feliz” cerrada y bien definida, sino más bien como una realidad en construcción, un proceso en busca de la transformación de las entidades hacia modelos de negocio sostenibles 100%. Consiste en tomar como reto el uso de la INNOVACIÓN tanto en el producto (el qué) como en la manera de implementación (el cómo) para conseguir ese impacto social perseguido.

¿Pero en respuesta a qué surge este movimiento? Bien, todos sabemos que nos encontramos en un contexto complicado de crisis, en el que se da una suma competitividad entre millones de empresas tratando de vender el mismo producto en los mismos mercados. Por tanto, dichas empresas tienen que ser capaces de ofrecer a la vez una ventaja competitiva a sus clientes y demostrar que son capaces de reaccionar astutamente a un entorno globalizado e internacionalizado que respeta, sin embargo, la idiosincrasia propia de cada tierra (apostando por la así llamada “glocalización”). No hace falta decir, que estas entidades se desarrollan en un mundo de progresiva deriva hacia el capitalismo y la desconsideración por el entorno, ya sea social o natural. Se mueven en entornos que se enfrentan a paradójicas desigualdades e injusticias que abocan al individuo a sentimientos de frustración y desconcierto. Se observa un enorme avance teórico en las nuevas tecnologías, en la educación y en la democracia, pero, al contrario de nuestras expectativas, esto no soluciona los grandes problemas de la humanidad, sino que paradójicamente comprobamos como se “deteriora la calidad de los empleos, […] se hacen notar los problemas energéticos, se plantean serias incertidumbres sobre los equilibrios medioambientales imprescindibles” (http://www.fundacionsistema.com); la expansión de riquezas e innovación técnica corre paralela al incremento de una acentuación de las desigualdades mundiales, “a un aumento del número de personas que pasan hambre y carencias, a un ensanchamiento de las diferencias de renta en los países ricos”, etc. 



Algunos argumentarán pues que se trata en definitiva de lo que ya conocemos como RSC. Y la verdad que no os voy engañar, los límites quedan poco claros. Sin embargo, en algunos lugares se explica que la Innovación social se basa en proyectos más concretos que tengan una claro beneficio social directo, y que intenten multiplicar las posibilidades de la RSE y los resultados económicos.

En el blog de Julen Iturbe­Ormaetxe, miembro del consejo de innovación social de Innobasque y profesor sobre temas de innovación social en la Universidad de Mondragón, se dan algunas ideas concretas sobre ámbitos en los que se aplica Innovación social:

● Búsqueda del procomún mediante una aproximación diferente a la propiedad y divulgación del conocimiento, potenciando la creatividad, la autonomía y la responsabilidad en la educación.
● Fomento de la mujer como protagonista
● Fomento de las TIC como extensión de las capacidades humanas y no al revés y ● Movernos con soltura en la digitalización replanteando modelos mentales profundos
● Reconexión emocional de las personas con las empresas
● Diseño de espacios que favorezcan la integración entre las personas y la socialización de la empatía. Así como la búsqueda de la alegría y la ilusión como bienes sociales
● Cuestionarse el modelo de la economía de la abundancia
● Potenciación de la paradoja local­global
● Relanzanzamiento del activismo social



Existen distintos modos en los que implantar la Innovación social: se puede innovar en el modelo de negocio, en la búsqueda de financiación, en la expansión comercial…Para que os hagais una idea, un ejemplo de modelo de negocio innovador socialmente sería el de empresas como Aravind Eye Care o Narayana Hospitals, que ofrecen servicios (atención oftalmológica y atención hospitalaria respectivamente) a precio asequible a las poblaciones de menores ingresos. Ellos lo hacen “dividiendo las tareas de la empresa de tal forma que el personal más cualificado (y de mayor coste) realiza el mínimo número de tareas. Así se puede emplear a personas en riesgo de exclusión y reducir fuertemente los costes.” (http://www.sinnple.es/innovacion-social)

Fuentes:
Apuntes de clase

Bárbara Stanelli Peironcely

martes, 7 de mayo de 2013

"La Doctrina del Shock" de Naomi Klein


El concepto de Responsabilidad Social Corporativa es muy amplio ya que se puede aplicar a todo tipo de organizaciones, instituciones y empresas, como ya hemos visto. Hablando de contribuir al bienestar de la sociedad y favorecer el entorno económico y medioambiental, nadie dudaría de que los Gobiernos son los principales interesados en integrar este concepto a su día a día, no sólo por su deber como líderes de un país sino también por su dependencia de la opinión pública para su supervivencia.

Para ejemplificar esto, me parece muy apropiado hablar del documental titulado “La Doctrina del Shock” (del inglés, “The Shock Doctrine”) basado en el libro del mismo nombre, en el que su autora, Naomi Klein, intenta explicar como las políticas gubernamentales radicales han conseguido dominar el mundo, no a través de la libertad y la democracia sino a través del estado de “shock”, la crisis y los estados de emergencia; como el auge de lo que ella llama el “capitalismo del desastre” se dispone como una herramienta violenta para que los gobiernas puedan saquear los intereses públicos y llevar a cabo todo tipo de reformas a favor del libre mercado aprovechando las situaciones de crisis. El Premio Noble estadounidense, Milton Friedman, profesor de la Universidad de Chicago, jugó un papel muy importante al teorizar y sentar las bases del sistema económico del libre mercado. Según el economista, citado en varias ocasiones en el documental, sólo a través de la crisis se puede lograr un cambio real y cuando esta se produce, las reacciones dependen de las ideas que hay alrededor. Milton estaba en contra del intervencionismo económico del Gobierno y mantenía que la economía es capaz de regularse sola si se la deja respirar.


Comenzando por Milton Friedman, el documental pretende explicar como sus teorías económicas se implementaron por todo el mundo, empezando por las dictaduras de Chile o Argentina de los años 70, pasando luego por Gran Bretaña, los Estados Unidos y Rusia en manos de Thatcher, Reagan y Yeltsin respectivamente, y acabando por las invasiones de Afganistán e Irak. Éste sistema económico, el libre mercado, se basa en la autorregulación, en la anulación de las políticas de protección social, la no intervención de los gobiernos y la privatización de todos los sectores.

Como he dicho al principio de la entrada, los gobiernos existen por y para la sociedad y, consecuentemente, deben intentar mantenerla contenta si quieren seguir ejerciendo su papel. Por lo tanto, todas las propuestas y acciones que realicen a cualquier nivel deben contar con el apoyo del país al que el Gobierno representa y cumplir con las expectativas de la sociedad; en pocas palabras, deben conseguir que la opinión pública esté a favor de ellas y no en contra. Las acciones de RSC que realiza cualquier empresa están siempre motivadas por un fin económico: aumentar sus propios beneficios. Las empresas saben que sin el respaldo de la opinión pública, no pueden llegar muy lejos y que un modo de mostrar su preocupación por la sociedad y su entorno es invirtiendo en acciones de RSC; y el Gobierno en este campo, busca los mismos beneficios que cualquier empresa.  Si un país tiene la percepción de que su Gobierno hace todo lo que puede en su favor, que lo escucha y tiene en cuenta su opinión, que lo protege y defiende sus valores, que se preocupa también por sus recursos y su salud y etc., entonces, ese Gobierno estará llevando a cabo acciones de RSC efectivas que se traducirán en una buena imagen y reputación.

En mi opinión, todo es cuestión de perspectivas: una acción desinteresada puede acabar siendo criticada y una acción con muchos intereses detrás puede ser alabada y percibida como inocente y muy beneficiosa. Tomando como ejemplo los casos descritos por Naomi Klein en su documental, vemos que todas las acciones destinadas al éxito del “shock económico” para la implantación de las políticas del libre mercado van acompañadas de acciones de relaciones públicas y RSC para incluir a la sociedad en las decisiones y así conseguir su aprobación. Otro ejemplo es el caso de las guerras entre Estados Unidos y Afganistán o Irak, vemos claramente como Estados Unidos justificaba su decisión ante sus ciudadanos: como una medida necesaria para la protección de su población y para poder seguir siendo una nación fuerte y unida; como presentaban a Afganistán o Irak como la “encarnación del mal” y la guerra como la lucha contra ese mal. Todos los discursos, apariciones y acciones de campaña que el Gobierno de los Estados Unidos realizó para posicionar a la opinión pública a favor de la guerra fueron acciones de relaciones públicas (y de RSC).

Pero en todos estos casos, los intereses que hay detrás de estas acciones son mucho más complejos de lo que los Gobiernos quieren dar a entender a la sociedad y sólo difunden la información necesaria para conseguir su objetivo. Queda claro que el poder de las relaciones públicas y las acciones de RSC no debe ser menospreciado por los gobiernos, pero dónde entra la ética en esta ecuación? Es legítimo que los gobiernos maquillen sus objetivos para conseguir lo que quieren? Pueden utilizar la información a su antojo, deformándola según les convenga? He aquí la cuestión.

Beatriu Boronat Berbel

domingo, 5 de mayo de 2013

No a la venta


En esta entrada me gustaría comentar y reflexionar sobre un documental llamado ‘No a la venta’, el cual me ha parecido bastante interesante. Está producido por una asociación llamada el Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa formada principalmente por ONGs, sindicatos y organizaciones de consumidores y, por tanto, nos puede proporcionar una visión más objetiva y menos influenciada de la realidad de las RSC. 



El documental nos muestra de forma crítica el papel de las empresas en la sociedad y el comportamiento que éstas deberían tener en relación a su entorno. Para empezar, es un hecho que el poder de las empresas va incrementando mientras que el de los gobiernos e instituciones públicas decrece, debido a que las empresas operan internacionalmente mientras el poder de los estados normalmente queda restringido a territorio nacional. Los problemas que esto puede causar son la despreocupación por el colectivo y los ciudadanos. Los estados no tienen capacidad para influir sobre las empresas y éstas actúan en beneficio propio, es decir, subordinan el interés del colectivo al interés del capital, tomando así el poder y  en consecuencia;  han convertido el mundo en un negocio. 

Actualmente, muchas empresas públicas están pasando a ser gestionadas por privadas, llegando hasta tal extremo que incluso se están privatizando los servicios militares. 

Un ejemplo de esto es la guerra de IRAK.  Es de gran interés para las compañías ya que los países que participan en ésta están dotados de grandes cantidades de petróleo. En esta guerra se ha corroborado que hay un ejército gestionado y capitalizado por diversas empresas estadounidenses, pero no es un caso aislado; Chiquita Brands, empresa dedicada a la comercialización de bananas en Colombia, se caracteriza por la corrupción y el lobbismo extremo. Ha financiado un grupo militar en Colombia con el objetivo de abrirse puertas y poder comercializar cocaína e incluso ha llegado a sobornar a las autoridades portuarias para dedicarse a otros negocios ilegales. 

Como podemos ver, parece que la ética y el mundo empresarial no van demasiado de la mano. La primera regulación por la que deberían empezar a cumplir las empresas, como todo ciudadano, es la de pagar sus impuestos, pero como he comentado anteriormente, las grandes multinacionales operan a nivel internacional. Esto les proporciona grandes beneficios a la hora de evadir impuestos, muchas de ellas crean sociedades, por ejemplo, en las islas Caimán como método para eliminar la responsabilidad de la central, aunque otro de los objetivos es para ocultar negocios clandestinos que no les interesan que salgan a la luz. 

El papel del consumidor en todo esto es muy importante, ya que si nadie consume el producto la empresa no existiría; cada vez el consumidor tiene más presente que las grandes corporaciones juegan un papel fundamental y que deberían ser vistas como un ciudadano más. Actualmente, las empresas ya no venden solamente productos y servicios sino que ofrecen un estilo de vida, que las hace estar más involucradas con su entorno e intentar evitar todo tipo de escándalos para evitar pérdidas económicas. 
Como el consumidor le empieza a dar importancia al comportamiento ético de las empresas, éstas han actuado de manera muy audaz. Se preocupan por ser un “buen ciudadano” en los países del primer mundo pero siguen haciendo actividades no éticas en países en vías de desarrollo y en los subdesarrollados.  El porqué, tiene una sencilla explicación, sus principales consumidores están en países desarrollados dificultando de este modo las noticias nocivas sobre la situación en los países en vías de desarrollo, se ocupan de influenciar las noticias y provocar un lobbismo feroz para que estas actividades “menos legales” no salgan a la luz o al menos sean lo más opacas posible.

Luego, cuando ocurren tragedias como la actual de Blangadesh en las que están involucradas industrias textiles, intentan que sus nombres aparezcan lo menos posible y mantenerse en el anonimato. Otro ejemplo es la empresa Shell, una de las cuatro empresas que dominan el panorama petrolífero actualmente. Shell actúa con una maquinaria tecnológicamente muy superior e intentando contaminar lo mínimo en los países de occidente, pero cuando vemos su actividad en otros países fuera del primer mundo la situación cambia por completo. 

Podríamos decir, por tanto, que las empresas disponen de dos caras: la que quieren mostrar a los consumidores y la cruda realidad, es decir, desarrollan una imagen basada en la ética y la responsabilidad pero en realidad lo único que les preocupa es su propio beneficio. ¿Dónde quedan las RSC? ¿Las RSC solo están presentes en los países de occidente? ¿Entonces son realmente RSC o simplemente son otro mecanismo para ganar legitimidad y beneficios? ¿Deberían regularse de manera internacional la actividad de las empresas?

Eva Ruiz Hernández


viernes, 3 de mayo de 2013

¿Dónde queda la ética de la publicidad cuando se cuela en las aulas?


En clase nos han recomendado un buen libro: No Logo, de Naomi Klein –escritora también del libro La doctrina del Shock, en el cual se basa el documental que mi compañera os comentará en la siguiente entrada-.

A mí me gustaría en especial contaros sobre el cuarto capítulo de dicho libro, titulado “Las marcas y la enseñanza”, que trata sobre cómo la publicidad y el marketing se cuelan en las escuelas y universidades norteamericanas para intentar incrementar a toda costa las ventas entre los más jóvenes. La verdad es que en España es otro tema distinto, debido a que nuestro sistema educativo se financia básicamente gracias a fondos estatales, y a que todos sabemos que el marketing europeo no se caracteriza por mostrar la misma ferocidad y agresividad que el estadounidense. En USA, en cambio, para algunos colegios, sobretodo los de las zonas más pobres, el acuerdo y el patrocinio con empresas parece ser en muchas ocasiones la única opción para no quedarse atrás (por ejemplo, para estar actualizados con las últimas tecnologías).
Eso sí, cuando las empresas de alimentación, de deporte o de tecnología se encargan de suplir tales carencias, traen consigo todo un programa educativo y ciertas cláusulas en contratos millonarios que obligan a las instituciones educativas a fomentar el cultivo de su marca y el consumo de sus productos, así como evitar o penalizar cualquier tipo de crítica hacia ella.

Sobre estos contratos totalmente faltos de ética y que vulneran el derecho a la expresión, encontramos ejemplos como el de la Universidad Estatal de Kent, donde Coca-cola, además de poseer derechos exclusivos de venta, influye fervientemente en la actividad expresiva del campus. Tanto es así, que miembros de un grupo local de Amnistía Internacional fueron vetados y se les retiraron los fondos por querer dar una charla en la que se boicotearía a la marca al dar a conocer sus pactos con la dictadura nigeriana. A su vez, en la Universidad de Kentucky, Nike mantiene un pacto de nada más y nada menos que 25 millones de dólares y de cinco años de duración, por el cual a la Universidad le será retirada tal ayuda si <<formula críticas contra la marca Nike (…) o adopta cualquier actitud contraria a la promoción de los productos de Nike>>.


Otro caso que me parece un salvaje ataque a la población más vulnerable, los niños, es el de la empresa Channel One, propiedad de K-lll Communications, y su homologa canadiense Youth News Network. Resulta que la emisora de radio consiguió pactar con 12.000 escuelas para colarse en las aulas de manera que cada 12 minutos de lección, los profesores detendrían sus charlas para escuchar una programación de 2 minutos de anuncios sin posibilidad de interrupción ni escapatoria. En 1997 los alumnos de más de cuarenta escuelas de primaria tampoco pudieron resistirse a comer platos de su menú escolar que llevaran el nombre de los personajes de la película Anastasia, de Twenty Century Fox (así, comían Costillas Rasputín, o dulce de cacahuete Dimitri). Además, hablando de comida, muchas escuelas incluyen quioscos de conocidas marcas de fast food en sus comedores, como McDonald’s y Burger King, y firman con ellos contratos que prohíben la venta de <<versiones genéricas>> de sus productos por competencia desleal (o sea, o el alumno compra un BigMac, o en su vida va a comer hamburguesa en el colegio).


Como comprenderéis, después de leer este capítulo del libro he quedado totalmente horrorizada por la manera en cómo las grandes marcas se meten de lleno en la educación faltando gravemente a derechos fundamentales y valores éticos que caracterizan, o deberían, a una institución tan importante para el crecimiento sano del país como es la educativa. Desde luego esto solo ratifica como el capitalismo más extremo y la lucha infame y desmesuradamente cruel entre marcas se llevan por delante a lo que haga falta; a la educación y a cualquier tipo de conciencia moral. ¿Dónde queda eso que se llama Responsabilidad Social Corporativa de las marcas más grandes del mercado? ¿Dónde están los límites de su aballasamiento? Y lo que más me intriga, ¿Porqué los colegios y universidades no son capaces de reaccionar de manera ética y responsable, y velar por el bien y la protección de sus alumnos?

Fuentes:
Klein, Naomi: NO LOGO; Ed. Paidós; Toronto (Canada), 2000

Bárbara Stanelli.